Degusta un buen vino con los ojos vendados; deleita tu olfato en un sitio lleno de chocolate o contempla sonidos e imágenes como nunca antes.

Activa tus sentidos

No tienes que alejarte de la ciudad para conectar contigo
Foto Berenice Fregoso
Date tiempo para mirar, oír, sentir, oler y tocar desde otra perspectiva. La ciudad está llena de opciones
Por Araceli García

Disfrutar los pequeños detalles a nuestro alrededor hoy nos podría parecer un lujo. Pero hacer una pausa para captar cada momento con nuestros sentidos es necesario. 

En QUÉ HACER decidimos invitarte a realizar un recorrido sensorial en el que mirar, sentir, degustar, oler y escuchar sea toda una experiencia. No tienes que alejarte de la ciudad para conectar contigo, basta tomarte un momento en estos lugares. 

 

Experiencia de buen gusto. Cierra tus ojos y prueba

El queso mozzarella se derrite entre el tenedor al llevarse a la boca una porción. El prosciutto (jamón) y una copa de vino completan el cuadro.  Disfrutar de las delicias culinarias involucra más de un sentido —desde el olfato hasta el gusto—, y en The Capital Grille es posible tener una experiencia gastronómica mediante una cata o degustación con un ingrediente extra: puede realizarse a ciegas. 

Un antifaz en los ojos es el punto de partida para esta aventura que sólo se realiza en ocasiones especiales para quienes lo soliciten. 

 Si se prefiere comer de la manera tradicional sólo falta conocer el menú, ya que en este restaurante  una de las especialidades es la carne, que pasa por diferentes procesos de acuerdo con el platillo al que será destinado.

“La carne se macera de 14 a 21 días sin químicos ni congelación, únicamente cuidamos la temperatura, humedad, aire y luz ultravioleta que ayuda a no generar bacterias”, explica el chef Hugo Segundo.

Aquí la carta incluye   filete mignon, costillas y postres como el cheesecake; para la bebida una opción es el vino o cocteles preparados en su bar, además periódicamente el menú se renueva.   

Para completar la experiencia está la música de fondo y la vista que ofrece la terraza donde los jueves se toca jazz en vivo.

The Capital Grille. Edificio Capital Reforma, 

 

 

Aromas milenarios. Del cacao al chocolate

Al romper los granos de cacao el aroma sube por el aire  hasta entrar por la nariz. En cada inhalación se perciben esencias desde canela hasta plátano.

“Un chocolate tiene gran variedad de sabores y olores gracias a que el cacao crece cerca de otras plantaciones: vainilla, platanares, cítricos y hasta mentol”, explica Daniel Sánchez, vocero del Museo del Chocolate (Mucho).

Entrar a este recinto significa poner en alerta el olfato pues, aunque en principio el olor es tenue, el aroma a chocolate —que hace 3 mil años ya conocían los olmecas— está ahí. 

Una  explosión para los sentidos se vive en la habitación revestida con tabletas de chocolate donde cerca de 3 mil piezas creadas en el museo llenan el ambiente. Esta habitación se renueva constantemente, por ello el último miércoles de octubre se decorará con calaveritas de chocolate.

El recorrido continúa con la Sala sensorial en la que, al cerrar los ojos, el  público puede adivinar el ingrediente presente en cada una de las cápsulas que ahí se presentan.

Además de conocer la historia de “la bebida de los dioses”, en el Mucho se realizan exposiciones temporales como la de los insectos del cacao, principales encargados de polinizar los cultivos.

Caminar por este lugar despierta el apetito, por ello en este museo también hay espacio para el gusto. Cuentan con una cafetería en la que sirven bebidas de chocolate con horchata o chile; una tienda de chocolates preparados en el mismo museo, y joyería inspirada en el cacao. Si quieres llevarte un recuerdo contigo, tienen chocolates desde cinco pesos la pieza.

Museo del Chocolate. Calle Milán 45.

Lunes a domingo, 

de 11:00 a 17:00 horas.

Entrada General, 70 pesos.

 

 

Audiorama. Contacto sagrado

El caos de la ciudad, el ruido de los autos y el tumulto hacen una pausa en el Bosque de Chapultepec, que esconde un lugar sagrado.

Detrás de la Tribuna Monumental, construida en honor al Escuadrón 201 de la Segunda Guerra Mundial,  destaca el Audiorama que desde 1972 se ha convertido en un espacio de reflexión y tranquilidad alejado de la gran urbe. 

La primera regla para entrar es guardar silencio: aquí lo importante es dejar que los oídos perciban todo a su alrededor. En este sitio, rodeado de vegetación, el público puede tomar asiento para escuchar algo de la selección musical que cada día se transmite: música clásica o tradicional mexicana, jazz, o simplemente sonidos ambientales que transportan al visitante hasta una playa. 

“Aquí se está en contacto con la naturaleza, para muchos es un lugar mágico. La gente viene y hasta abraza los árboles”, dice Carlos Hernández, encargado de resguardar el lugar.

Además de tranquilidad aquí se percibe historia: en él se han encontrado vestigios de culturas como la teotihuacana, tolteca y mexica, incluso se dice que la cueva que se encuentra al fondo era la entrada al Mictlán. 

Este lugar, bautizado por Salvador Novo como “In xochitl, in cuicatl” (en la flor, el canto) recibe un promedio de mil personas a la semana y cuenta con libros para aquel que quiera leer. 

Una vez que hayas decidido entrar es  necesario pedir permiso al árbol de ahuehuete que lo resguarda pues esto es una tradición. Si lo deseas, puedes dormir un poco.

Experiencia sonora. Bosque de Chapultepec

De martes a domingo 

de 9:00 a 16:00 horas.

Entrada libre.

 

 

Una revisión a la mirada. La libertad desde la  belleza

Una foto mal encuadrada llama la atención a primera vista. 

Esto sucede en la exposición Women are beautiful (Las mujeres son hermosas) que se presenta en el Museo de Arte Moderno.

El autor, Garry Winogran, plasmó en la década de los 60 y 70 una crónica visual del movimiento de liberación femenina con un toque particular: mujeres desinhibidas que no tienen problema con bailar en una fiesta,  mostrar sus pechos en el mítico Central Park, o asistir a una protesta integran la galería.

“Estas mujeres se despojaron del brasier, tenían otro tipo de actitudes que antes de esta época eran vistas como inconcebibles. Las actitudes de estas nuevas mujeres influenciaron a todos los demás países”, explica la coordinadora curatorial Sofía Neri.

El deleite a la vista se presenta a lo largo de 85 fotografías en blanco y negro. Es así que en esta muestra,  la sensualidad y rebeldía de toda una generación está presente. 

Otro punto que llama la atención a primera vista es que ninguna foto está posada, pues de esta manera el autor plasmó su interés por la belleza casual y espontánea.

“Lo que le interesa es capturar el momento, no estetizarlo. Le encantaba el acto mismo de tomar las fotos y se cuestionaba por qué tendría que ser siempre derecha una fotografía”, explica.

“Ahora la mayoría tenemos la posibilidad de tomar una foto y tampoco nos preocupa tanto el encuadre, lo que nos interesa es un detalle especial”.

En la colección proporcionada por Lola Garrido el espectador es testigo de una crónica antropológica que Winogran hace de una parte de la historia de Estados Unidos, en la que las mujeres se descubren a sí mismas

Museo de Arte Moderno. Paseo de la Reforma y Gandhi, S/N.

Hasta el 21 de enero 2018.

Entrada general: 60 pesos.

 

 

Discursos de la piel. Diálogo al desnudo

La piel respira a través del lienzo como si los personajes retratados cobraran vida. Una mujer desnuda yace recostada en medio de la nada.

Alrededor de 110 obras de uno de los pintores más importantes en la historia del arte mexicano, Felipe Santiago Gutiérrez, y artistas como Camille Corot y Juan Cordero, habitan el Museo Nacional de Arte. Se trata de la muestra “Discursos de la piel”. 

En esta retrospectiva por el trabajo de Gutiérrez se presentan tanto retratos de personajes destacados, autorretratos del autor y desnudos. Es precisamente en esta sección en la que sobresale el cuadro de “La Cazadora de los Andes”, primer desnudo total femenino hecho en México.

“Las obras aquí reunidas permiten conocer la trayectoria del pintor, pero, sobre todo, valorarlo como uno de los pocos mexicanos que tuvieron el arrojo de convertirse en viajeros y llevar su bagaje consigo a otras latitudes”, explica Sara Baz Sánchez, directora del Munal.

Como parte de esta muestra en el recinto se realizan talleres como el “especializado en pintura al óleo”, que busca profundizar más en la obra de Santiago Gutiérrez, mediante distintas  técnicas, en especial el dibujo y la pintura.

Museo Nacional de Arte. Calle Tacuba 8, Centro Histórico

Teléfono: 8647 5430. 

Admisión general: 60 pesos.

www.munal.mx